En el infierno de esta tarde sin aire
se atisba un pequeño movimiento.
No, no es tu sombra
ni tampoco las sombras del atardecer.
Es tu esófago derramado por la alfombra.
Por que la llamaste puta.
La mujer bonita del espejo te ha castigado
sacándote las tripas y cargándose a tu compañero.
Tú perdiste la partida,
y gracias a eso,
su juego...
Acaba de empezar.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
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