Sólo necesito
tenerla dentro de mí,
dentro de mi cuerpo.
Veloz, explosiva,
la droga perfecta.
Y entonces decir adiós a todo
sin pensar en nada.
Sólo en el aire,
respirando profundamente.
Quiero adormecer mi sangre,
convirtiendo vertederos
en puros paraísos.
Sintiendo,
la risa con los dedos.
Pudiendo.
Sentir.
A fin
de cuentas.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario