No quiero dejarlo.
El sentir,
esa bocanada,
y espirar.
Envuélveme
de nuevo
los pulmones.
Impregnando,
mi sangre ya contaminada.
Reseca mi saliva,
acartóname la lengua.
Mátame.
No me dejes vivir
si no lo hago,
hasta morir asesinada.
Por los gusanos de tu esqueleto.
viernes, 2 de diciembre de 2011
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