Me arropo
con cinismo por las noches.
Sueño con
un amanecer
rociado
de napalm, vodka y cocaína.
Tarros
de alcohol prendidos,
volando
con los pájaros los cielos.
Sueño
con el cielo en llamas,
y las
plumas de los ángeles,
lloviendo
como puntas al asfalto.
Y me
río ahora a carcajadas
cuando los
pedazos de cristal
se tornan
como polvo,
quedando
rezagados a la espalda.
Interrumpo
mi letargo de repente.
La
opción primera es la locura,
la segura,
trata de algún tipo
de desorden
mental.
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