Fuimos
dos ángeles reventados,
la noche
y el día
Naranja
y Azul.
Brindemos
en silencio:
por los
chorros de cerveza
derramados a la barra.
La carne
joven,
secándose
lentamente,
al golpe
del alquitrán.
Los
ojos casi arrugados,
seca tus
lágrimas:
vinagre,
y arena con sal.
Vierte
cada deseo,
bordado
al contenedor.
Lo orgánico
reestablece.
Sujétate
con las manos,
la
noche es larga –y-
Desbarrarás.
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